Maldita sea


Pensad maldita sea, estamos en un país con millones de borregos y yo digo pensad maldita sea, tenéis todos los malditos medios a vuestro alcance y no os molestáis en investigar ni siquiera un poco.

Ha pasado el tiempo de las palabra suaves y las acciones indirectas, estoy cansado, harto, de que cada una de vuestras estúpidas acciones tenga su efecto negativo en mi vida, en serio, votantes estúpidos de cada uno de los grandes partidos, que observáis como completan el vaivén el uno del otro, estoy cansado de que por vuestra falta de criterio yo tenga que comerme los peores recortes y los peores abusos sobre nuestros derechos de nuestra “democracia”.

Y sí, os acuso a vosotros, inactivos, parapléjicos mentales que permitís cada día que el retroceso hacia una época, que añoráis sin conocer, avance, sin ponerle freno, sin pensar en las consecuencias.

Estoy mas que cansado de tener que depender de incapaces mentales, de gente la cual su voto vale lo mismo que el mío, y a la cual la ley de la adaptación habría desechado hace tiempo.

Se acabaron las medias tintas, se está librando una guerra, con la humanidad o contra la humanidad, ya no hay nadie que se pueda quedar en medio.

Y maldita sea, ¿en que bando estás?

Héroes


No, hoy no toca hablar de superhéroes, nada de Superman, nada de Thor, nada de ficción, hoy tocan héroes reales.

Pequeños grandes héroes, todos aquellos que sacan adelante una familia con unos ingresos miserables, que son capaces de quitarse comida de la boca para que sus hijos no pasen hambre, que pueden trabajar 20 horas diarias si con eso consiguen seguir adelante.

Héroes que dan la cara ante el sistema, que sin armas, armaduras ni poderes se sitúan delante de una manada de psicópatas armados hasta los dientes. Que son apaleados por estos, y aún así vuelven a enfrentarse a la némesis de la humanidad, el gran villano, el sistema, el capital, y todas sus extensiones, gobiernos, multinacionales y bancos.

Héroes comparten con los más pobres lo que pueden, que intentan ayudarles, pese a que el sistema estará ahí para que no prosperen.

Héroes conocidos, como Jordi Évole que camina sobre una cuerda muy floja atacando abiertamente al villano, poniendo de manifiesto todos sus subterfugios y artimañas. O como Balatasar Garzón, retirado de su cargo por atacar las raíces de la corrupción con el arma que les daña, la verdadera justicia.

Y héroes anónimos, que desde las sombras de la red atacan diversos puntos del sistema para intentar debilitarlo.

Todos llevamos un héroe en nuestro interior, es hora de que salga, y que el gran villano y sus discípulos se vean rodeados por un mundo de héroes.