Empleo y caducidad


La experiencia en el trabajo, algo que yo consideraba un tanto perdurable, se ha convertido en un concepto efímero.

Como ejemplo, si tu trabajas durante un tiempo, pongamos un año o dos, en un trabajo determinado, pongamos programador, y luego te dedicas a algún otro trabajo que no tiene que ver con el anterior porque no hay otra cosa, cuando al cabo de un tiempo, pongamos un par de años sigues buscando de programador, te dicen que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que trabajaste.

Así es, la experiencia se les antoja efímera, pese a que hayas seguido estudiando, leyendo manuales y practicando en tu tiempo libre para no perder la práctica.

Y he señalado el puesto de programador porque es el más afectado, ya que la tecnología se mueve muy rápido, sin embargo las bases no cambian demasiado, y adaptarse a los nuevos estándares no lleva apenas tiempo.

Para los que andamos buscando trabajo es algo que fastidia bastante.

El valor del trabajo


Y aquí tenemos algo que se ha devaluado mucho.

A lo largo de mi vida, me han enseñado el valor del conocimiento que necesitas para hacer un trabajo, el valor de ese trabajo en sí mismo, y de como un buen o mal trabajo repercutirá en el entorno.

También he visto cómo ese valor, ha sido insultado y vilipendiado por políticos y grandes empresarios a lo largo de estos últimos 15 años.

Nos han querido convencer, de que ellos tienen que tener beneficios, porque, evidentemente, ellos ponen el capital y se arriesgan montando una empresa.

Y ahí es donde está la falacia, ellos ponen el capital, si, pero tu pones tus conocimientos sobre el trabajo, tu esfuerzo en ese trabajo, y lo más valioso de todo, sacrificas tu tiempo, para que ellos se forren, y a tí te paguen malamente, argumentando la mentira anteriormente comentada.

Y eso es algo que debemos recordar, que por mucho dinero que pongan los grandes empresarios, nuestra aportación es mucho más valiosa que la suya, ya que ellos no se pringan las manos en el trabajo.